Mi nombre es Alison y en agosto  del 2007 hice la ruta Passau-Viena con la grata compañía de  Almudena y Alicia. Fue un viaje muy especial. Todo surgió una tarde en la que le comenté a Almudena la posibilidad de irnos juntas de vacaciones ese verano. Nos conocíamos hacía muchos años, pero nunca habíamos podido coincidir. A la hora de elegir nuestro posible destino, ella me comentó que le gustaría hacer una ruta en bicicleta por el Danubio. La idea me pareció genial. Me comentó que también vendría Alicia, una amiga suya con la que había viajado el año anterior, así que una vez hecho el “grupo” teníamos que elegir la ruta. Nos inclinamos por la de  Passau-Viena, ya que vimos que era la más popular, además de fácil y sin cuestas.

Una vez decidida la ruta pensamos en como organizarlo; si nos llevaríamos las bicis o las alquilaríamos  allí, si nos alojaríamos  en tienda de campaña u hotel, donde parariamos… La verdad es que estábamos bastante liadas con nuestros respectivos trabajos y se nos hacia cuesta arriba pensar en todo aquello, así que decidimos comentárselo a José Antonio, un amigo que trabaja en una agencia, en V de Viaje situada en San Vicente del Raspeig, en Alicante. Nos preparó un paquete en el cual llevábamos reservados los billetes de avión, el  tren Passau-Viena, los hoteles durante toda la ruta y lo mejor de todo y lo que nos convenció, ¡nos llevaban el equipaje de un hotel a otro durante todo el recorrido!. Nosotras solo nos  teníamos que preocupar de elegir la ruta y pedalear.

Nota: Esta agencia tiene diversas rutas, podéis verlo en http://www.rutasenbicicleta.net

Fue una experiencia muy bonita y nos gustó tanto que al verano siguiente hicimos la ruta  Viena-Bratislava-Budapest, continuando con la del año anterior y aunque fue diferente, la disfrutamos igualmente. Próximamente me gustaría contaros  dicha experiencia.
Ese verano fue muy sano, ya que durante el mes de julio y parte de agosto estuvimos quedando dos días a la semana  para ir entrenándonos. Tengo que decir que la ruta no requiere ningún esfuerzo físico importante, ya que en un 90% es plano, pero es mejor estar habituado a la bicicleta, sobre todo por las posaderas.

A continuación os detallo nuestro itinerario por etapas:

  1. Viernes 17 de agosto: Alicante – Passau
  2. Sábado, 18 de agosto: Viena -Passau
  3. Domingo, 19 de agosto: Passau-Schlögen (46,5 km)
  4. Lunes, 20 de agosto: Schlögen-Ottensheim (53 km)
  5. Martes, 21 de agosto: Ottensheim-Enns (58 Km)
  6. Miércoles, 22 de agosto: Enns-Grein (53 km)
  7. Jueves, 23 de agosto: Grein-Melk (54 km)
  8. Viernes, 24 de agosto: Melk-Krems (45 km)
  9. Sábado, 25 de agosto: Krems-Tulln (63 km)
  10. Domingo, 26 de agosto: Tulln-Viena (50 km)
  11. Lunes, 27 de agosto: Viena
  12. Martes, 28 de agosto: Viena-Alicante

Salimos de Alicante en avión con destino a Viena, vía Dusseldorf. Llegamos tarde al aeropuerto de Viena. Desde allí cogimos la línea de metro (S7) para dirigirnos al centro de la ciudad.  El metro es muy sencillo de usar y cómodo.

Nota: Justo donde se encuentra la salida de equipajes hay una oficina de turismo donde se pueden comprar los billetes de tren y obtener información turística. Existen dos opciones:

-el CAT, (City Airport Train), es un tren directo, que pasa cada 30 minutos y llega al centro (Wien-Mitte) en unos 15 minutos. Este tren cuesta alrededor de 8 euros.
-La línea de metro Schnellbahn S7,  también llega hasta Wien-Mitte, pero  tarda unos 25 minutos y cuesta alrededor de 3,40 euros.

Una vez llegamos a la estación de Wien-Mitte, cambiamos a la línea U4 para dirigirnos a Friedesnsbrücke, ya que ésta  estación estaba a unos 15 minutos paseando del hotel  Albatros.  El hotel era de tres estrellas, sencillo y  bien comunicado.
En recepción nos registramos y nos dieron nuestros billetes de tren  y los horarios para ir de Viena a Passau. Decidimos coger el tren de las 10.40 para llegar pronto a Passau y ver esta ciudad.
Estábamos cansadas así que  picoteamos algo y nos fuimos a dormir.

  Sábado, 18 de agosto: Viena -Passau

 

Nos levantamos pronto y bajamos a desayunar.

Con las maletas a cuestas caminamos hasta la estación de metro Währinger Str Volksoper, situado a unos diez minutos del hotel.  Cogimos la línea U6, dirección Siebenhirten, para ir a la estación de tren “Westbahnhof” desde donde parten los trenes hacía Passau. Llegamos con tiempo suficiente para coger el tren de las 10.40. Al llevar los billetes de tren resultó muy cómodo, ya que tan solo tuvimos que preguntar por el ánden y subir al tren.

Nota: El trayecto Viena- Passau dura alrededor de tres horas, depende del tren que se coja (2.40 y 3.15).

Llegamos a las 13.20 a Passau, cogimos un taxi para ir al hotel Achat de Passau que estaba a unos 2 km del centro de la ciudad. A la llegada nos dieron toda la documentación del viaje dentro de un portadocumentos especial para meter la guía y engancharlo en la bicicleta, en ellas estaban los bonos, la guía de Esterbauer, mapa de las ciudades, indicaciones de cómo llegar a los hoteles, recomendación sobre la mejor ruta, teléfonos de contacto 24 horas, etiquetas identificativas para las maletas… eso sí todo en inglés. Nos dirigimos a nuestra habitación para comprobar que todo era correcto y  compararlo con el dossier explicativo que nos habían dado en la agencia. No faltaba nada.

Nota: En la agencia de viaje V de Viaje nos dieron un dossier explicativo en inglés,  (para ir acostrumbrandonos), con todos los detalles del viaje: equipamiento, ruta, punto de encuentro y un listado con todo lo que nos tenían que dar en Passau

Eran las dos de la tarde y teníamos hambre. Era hora de comer, así que nos dirigimos al centro de la ciudad para buscar algún sitio agradable.

Comiendo en Passau
Comiendo en Passau

Nuestro hotel tenía una parada de autobús en la puerta, pero como era cuesta abajo decidimos ir dando un paseo. En 15 minutos estábamos en el centro. Encontramos un restaurante en pleno centro, al aire libre, hacía un día estupendo y comimos francamente bien. Tras recuperar fuerzas decidimos “descubrir” la ciudad.

Passau es una ciudad alemana que hace frontera con Austria, es conocida como la “Ciudad de los tres ríos”. En ella confluyen tres ríos, el Inn, el Ilz y como no, nuestra protagonista el Danubio. Dimos un paseo para perdernos por sus calles peatonales, (Reindermarkt, Steinweg…), y sin darnos cuenta llegamos a “Dreiflüsseeck” , la confluencia de los tres ríos.

 “Dreiflüsseeck”  Confluencia de los tres ríos.

“Dreiflüsseeck” Confluencia de los tres ríos.

Nos sentamos en un pequeño parque que hay para admirar el paisaje y tras pasar un buen rato, decidimos regresar por el lado derecho, por la orilla del río Inn donde nos topamos con la Torre de Schaibling. Observamos que a nuestra derecha aparecían pequeños pasadizos y escaleras, así que decidimos meternos por una de ellas y sin buscarlo aparecimos por uno de los laterales de la Catedral de San Esteban. Era tarde por lo que no pudimos ver su famoso órgano, considerado el más grande del mundo.

Tras estar toda la tarde recorriendo la ciudad y disfrutando de ella, decidimos  buscar el punto de encuentro para recoger las bicicletas, así al día siguiente iríamos directas. Os lo recomiendo, ya que aunque esta cerca de la estación de tren, esta un poco escondido. Hay que bajar unas escaleras y en la calle Haissengasse 6 se encuentra el garaje.
Con los deberes hechos nos fuimos a cenar a una pizzería en la zona peatonal.
Después de cenar, como ya era tarde, cogimos un autobús que nos dejó en el hotel.
Tras arreglar nuestro equipaje nos fuimos a dormir.

Nota: Intentar conseguir las alforjas, ya que ello os permitirá organizaros mejor. En ella poner todo lo necesario, casco, chubasquero, jersey, chanclas, bañador, toalla (os recomiendo la toalladeportiva, que absorbe más  y ocupan poco espacio), crema solar, agua… Llevaros unas bolsas de plástico para meter todo ello dentro, ya que si llueve se puede mojar todo. Las alforjas no son impermeables. Además si en el hotel no tuvieran alforjas las podéis utilizarlas para transportar todo el material.

Domingo, 19 de agosto: Passau-Schlögen (46,5 km)

Algunas zonas de interés de Passau:

 “Dreiflüsseeck” . Vista aérea

“Dreiflüsseeck” . Vista aérea

La Torre de Schaibling

La Torre de Schaibling. La zona bien vale un paseo

Una calle peatonal de Passau

Una calle peatonal de Passau

Catedral de San Esteban. cuenta con el mayor órgano sacro del mundo que tiene 17.974 tubos en 233 registros sonoros y 4 carrillones.

Catedral de San Esteban. Cuenta con el mayor órgano sacro del mundo que tiene 17.974 tubos en 233 registros sonoros y 4 carrillones.

¡Hoy comienza nuestra aventura!
Bajamos las maletas a recepción y pasamos a desayunar al restaurante.
No olvidéis identificar vuestras maletas con las etiquetas que os facilitan. Es muy  importante. De ello depende que las maletas lleguen al siguiente hotel.

Nota: Llevaros celo y papel o cartulina ya que las etiquetas se pueden romper  y no es fácil que te faciliten otra, así que en caso de rotura podréis elaborar otras y evitar futuros problemas.

Tras un copioso desayuno cogimos nuestras alforjas y nos dirigimos caminando al punto de encuentro. Hacía un día estupendo y estabamos emocionadas, nos apetecía mucho comenzar nuestra aventura.  Como ya habíamos estado el día anterior llegamos enseguida al garaje. Habían  cuatro personas esperando, así que no tuvimos que esperar mucho. Cuando  fue  nuestro turno nos  dieron un formulario en inglés para  que lo rellenaramos, tras lo cual nos entregaron las bicicletas que estaban provistas de cuentakilómetros, un pequeño kit de herramientas, una hinchadora y un candado.

¡Preparadas para la aventura¡

¡Preparadas para la aventura¡

Tras ajustárnoslas, y comprobar que todo iba correctamente, nos pusimos en marcha.

Nota: No ir muy tarde a recoger las bicicletas, ya que solo hay una persona encargada de ellas y podéis encontraros con cola y salir más tarde de lo deseado.

La noche anterior habíamos decidido la ruta a seguir. Empezaríamos  por el margen derecho del Danubio, quien sería nuestro compañero a lo largo de todo el recorrido.

La ruta al principio fue muy tranquila

La ruta al principio fue muy tranquila

Cruzando la frontera

Cruzando la frontera

A pocos km cruzamos la frontera de Austria, que casi pasa desapercibida, sino es por un pequeño cartel que informa del hecho.

La ruta es muy tranquila,  no hay demasiadas bicicletas y no encontramos tráfico rodado. Disfrutamos de lo lindo, el carril era solo nuestro y el  paisaje maravilloso. Nos sorprendió la cantidad de “playitas” que íbamos encontrando a lo largo de nuestra ruta.

Una de las "playas" del Danubio

Una de las "playas" del Danubio

En Pyrawang decidimos parar para tomarnos una merecida cerveza y refrescarnos un poco.  Nuestro siguiente punto fue Engelhartszelk donde cogimos el ferry para cruzar al lado izquierdo para continuar hasta Niederranna donde paramos a comer en un sitio muy agradable a orillas del río. Estabamos a 35 km de Passau. Nos resulto curioso que con el inglés teníamos alguna que otra dificultad para hacernos entender. Lo normal es que te hablen en alemán.

Una siestecita siempre sienta bien.

Una siestecita siempre sienta bien.

Tras la comida nos tomamos un helado que nos sentó de maravilla y como buenos españoles buscamos un sitio para echar  una cabezadita en el césped. Cuando estábamos echados vimos como la gente miraba al cielo, curiosamente habíamos parado cerca de un punto donde estaban aterrizando un grupo que practicaba parapente. Estuvo bastante entretenido.

Espectáculo de parapente

Espectáculo de parapente

Decidimos ponernos en marcha ya que no queríamos llegar muy tarde al hotel, queríamos hacer nuestra excursión al mirador. Esta parte de la ruta resulto mucho más concurrida, ya que al ser domingo había muchos austriacos. La ruta era un poco más boscosa y de vez en cuando pasaba algún vehículo. Los cambios de paisajes nos acompañaran durante todo el recorrido y ninguno nos decepcionó.

Camino de Schlögen

Camino de Schlögen

Alicia abriendo camino

Alicia abriendo camino

Tras pedalear un rato, sobre las 16.30 cogimos el ferry para cruzar de nuevo al margen derecho para ir al hotel Donauschlinge, un cuatro estrellas. ¡Nos encanto!. Tras dirigirnos a recepción y entregar el bono dejamos las bicicletas en el parking acondicionado para ello, (¡habían decenas!) y nos dirigimos a ver si habían llegado nuestras  maletas y ¡estaban!. Las cogimos, subimos a nuestra habitación, que resultó muy amplia para las tres y tras refrescarnos nos preparamos para realizar la pequeña excursión para ver la panorámica de la curva de Schlögen. Ninguna nos la queríamos perder.

Parking de bicicletas

Parking de bicicletas

Nada más salir del hotel vimos unos carteles que nos indicaba la senda a seguir para acceder al mirador. Estábamos cansadas, pero os lo recomiendo no os lo perdáis, es una maravilla. Vale la pena llegar pronto para disfrutar de este espectáculo. No se necesita mucho tiempo, con hora y media es suficiente.

Panorámica de Schlögen

Panorámica de Schlögen

Tras la pequeña excursión nos metimos en  el pequeño Spa que tenía el hotel, con un jacuzzi, sauna y lo que más agradecimos, la piscina cubierta.
Nos cambiamos de ropa y bajamos a cenar al restaurante del hotel. Alrededor no había nada, ya que es un complejo que consta del hotel, de un camping y un puerto deportivo.
Cenamos pronto y nos fuimos a descansar, había sido un día muy completito. Esa noche tras un día soleado comienza a llover.

Lunes, 20 de agosto: Schlögen-Ottensheim (53 km)

Hoy la lluvia sería nuestra compañera de viaje. Llovía a ratos y no resultaba muy molesto ya que hacía calor y con un chubasquero podías hacer la ruta cómodamente.
Nos levantamos pronto para desayunar y bajar nuestro equipaje a recepción, pero al parecer se nos habían pegado las sábanas. En el parking de bicicletas apenas habían diez bicicletas y entre ellas las nuestras.

Parking de bicicleta a primera hora
Parking de bicicleta a primera hora

Eran las 9.30 cuándo salimos del hotel. Seguimos por el margen derecho del río y  pasamos por Inzell. Sigue siendo una ruta tranquila, pero eso sí hoy nos topamos con más  ciclistas. Sobre las 11.00 horas llegamos a Aschach donde compramos lo necesario para hacernos unos bocatas y nos tomamos un capuchino austriaco calentito, la lluvia incitaba a ello, lo de la cerveza lo dejamos para otro momento.

La señalización es muy buena durante el recorrido

La señalización es muy buena durante el recorrido

Cruzamos  un puente para pasar al margen izquierdo ya que queríamos desviarnos para ir a “Frezeiteldorado” una zona de lagos donde vimos en la guía que era apta para el baño, aunque hoy el día no acompañaba, pensamos que sería un buen sitio para comer.  Tras cruzar el río nos dirigimos hacia  Feldkirchen, un pueblo diminuto. Poco a poco nos íbamos alejando de nuestro infatigable amigo el Danubio, pero  tuvimos que parar para ponernos el chubasquero ya que empezó a lloviznar con fuerza. Continuamos dirección a Wiedet para reencontrarnos de nuevo con el Danubio.  Seguía lloviendo pero afortunadamente con menos fuerza. A la derecha teníamos el Danubio y a la izquierda un arroyo,  y conforme íbamos pedaleando divisamos a nuestra izquierda lo que supusimos sería uno de los lagos que andábamos buscando. Hay que estar atento para no pasar de largo la indicación, ya que el acceso no esta asfaltado y la primera impresión que tuvimos es que nos habíamos perdido. Seguimos un poco más y vimos que había un pequeño puente que cruzaba el arroyo.

Cruzando el arroyo para acceder a “Frezeiteldorado”
Cruzando el arroyo para acceder a “Frezeiteldorado”

Nos miramos y sonreímos, menos mal que el arroyo no era muy profundo. Tras cruzarlo subimos una pequeña cuesta un poco embarrado por la lluvia y accedimos a otra carretera, supusimos que igual habría otro acceso menos accidentado, pero de todas formas habíamos llegado a nuestro destino, ya que nada más acceder a la carretera vimos la entrada. “Frezeiteldorado” es una zona de ocio, que debido al mal tiempo y a que era lunes  estaba bastante desolado.Nada más entrar vimos un lago donde había un grupo de chavales haciendo esquí acuático. Estaban entrenando. Cogimos algo para picar y estuvimos un rato entretenidas viendo las piruetas que realizaban. Afortunadamente había dejado de llover y decidimos recorrer la zona ya que a simple vista se veía que era enorme. Seguimos pedaleando y vimos un segundo lago, éste estaba habilitado como zona de baño. La infraestructura nos pareció fantástica. El lago estaba dividido por una valla de madera, separando la zona infantil de la zona de adultos.  En la parte infantil había un tobogán, un área con  arena para hacer “castillitos” y con sombra. A un lado vimos unas mesas de madera y nos pareció el lugar perfecto para comer.

“Frezeiteldorado”. Reponiendo fuerzas
“Frezeiteldorado”. Reponiendo fuerzas

Tras reponer fuerzas decidimos seguir recorriendo la zona de los lagos, en dirección norte donde vimos otro lago y un club de buceo, supusimos que también allí harían sus entrenamientos. Decidimos ir por las carreteras del interior en lugar de seguir la ruta marcada por la guía. Así que nos  dirigimos hacía “Goldworth”, un pueblo muy pequeño. Al llegar al centro vimos una  iglesia y nos llamó la atención el cementerio, ya que las tumbas estaban cubiertas de flores lo que les daba un aspecto muy cuidado y colorido.

Cementerio de Goldworth

Cementerio de Goldworth

Seguimos  dirección  “Hagenau” que resulto ser un pueblo más pequeño que el anterior. Aunque circulábamos por lo que parecía una carretera comarcal apenas nos topamos con vehículos a motor. Estábamos solas. Era increíble que fuera agosto. La ruta transcurre por  campos de maíz.

Sobre las 17.30 llegamos al hotel Rodlhof a las afueras de Ottensheim, el hotel era bastante flojito y se encontraba un poco aislado. Tras ducharnos decidimos ir caminando hacia el pueblo que parecía bastante deshabitado, pero al llegar a la plaza de la iglesia nos encontramos con cinco bares, elegimos uno al azar y comimos una pizza que por cierto estaba muy rica.

Estabamos cansadas, así que volvimos al hotel para preparar la ruta del día siguiente.

Martes, 21 de agosto: Ottensheim-Enns (58 Km)

A las 9.30 tras desayunar, dejar las maletas en recepción y coger nuestras bicicletas nos dirigimos a Linz la tercera ciudad más grande de Austria y Capital Cultural Europea en el 2009. Se encuentra a tan sólo unos 13 km. La ruta de hoy continua por el margen izquierdo. Hasta ahora la ruta había sido muy tranquilo y“verde”, pero conforme nos vamos acercando a Linz este paisaje va cambiando. Empieza a ser más ruidoso y se empizan a divisar grandes edificios.

Ciudad de Linz al fondo

Ciudad de Linz al fondo

Durante todo el recorrido hemos podido observar que es muy difícil perderse, la guía es bastante fiable y viene muy bien señalizado. El respeto a las bicicletas es genial, y las infraestructuras buenas. Es estupendo ver como en las grandes ciudades esto también se tiene en cuenta.

¡Da gusto circular por ciudades como Linz!

¡Da gusto circular por ciudades como Linz!

Decidimos meternos en la ciudad, la cual estaba muy animada y aunque había carril bici, tras tanta paz,  la ciudad nos empiza a estresar,  así que decidimos seguir nuestro camino. Además queríamos ir a St Florian y no debíamos entretenernos.La salida  de Linz es muy agradable ya que nos encontramos con un enorme parque con numerosas zonas de recreo, árboles, lagos… francamente bonito. Decidimos parar en uno de los  chiringuitos que habían cerca de un lago para  tomar un tentempié. Continuamos por el margen izquierdo, siendo una ruta muy tranquila y transitada,  vemos bicicletas con carritos para niños y para animales, ¡es genial!.

Saliendo de Linz

Saliendo de Linz

Tras pasar cerca de Steyregg, llegamos a Abwinden donde decidimos cruzar al lado derecho a través de una de las centrales eléctricas.

Nota: si organizáis la ruta el día anterior podéis utilizar las centrales eléctricas para cruzar el Danubio y así ahorraros el ferry. Las vistas son muy buenas.

Nos dirigimos hacia el interior por Asten, ya que nuestro destino será la Abadía de St Florian. Encontramos un poco de tráfico rodado, pero apenas incomoda. Al llegar a St Florian paramos a tomarnos un helado, había que coger fuerzas ya que teníamos una fuerte pendiente hasta llegar a la abadía. Era impresionante.

Abadía de St Florian

Abadía de St Florian

Al entrar en la oficina para adquirir las entradas nos encontramos con una chica que hablaba muy bien español, muy maja, quien nos comentó que ya no habían visitas guiadas, así que decidimos dar una vuelta por los alrededores.
Después nos dirigimos por Sammesleiten para ir dirección a Enns,  la ciudad más antigua de Austria (1212). Destaca el casco antiguo medieval con sus murallas y la torre de la ciudad ‘Stadturm’ (1564-68), emblema de la misma. A pocos metros nos alegra encontrar nuestro hotel “Lauricum”, muy cuco y muy céntrico. Las habitaciones son temáticas. El pueblo es encantador y aprovechamos para dar una vuelta. Luego como siempre iríamos al hotel para organizar la ruta del día siguiente.

Casco antiguo de Enns

Casco antiguo de Enns

Miércoles, 22 de agosto: Enns-Grein (53 km)

Tras desayunar salimos a las 9.15 del hotel. Hoy el día también acompaña, así que nos tuvimos que poner crema solar para evitar quemaduras.  Al pasar por la plaza del pueblo nos encontramos con un concurrido mercadillo y aunque nos tienta la idea de parar decidimos seguir , ya que queriamos hacer la visita al campo de concentración de Mauthausen.  El pueblo de Mauthausen se encuentra en el margen izquierdo, a escasos 6 km de Enns. Existen dos posibilidades para cruzar el río; cruzando el río Enns y luego el Danubio a través de puentes o cogiendo el  ferry (2€). Escogemos la segunda opción. Tuvimos suerte con el ferry ya que cuando llegamos estaba esperando a gente, así que en poco tiempo  embarcamos y nos pusimos rumbo a Mauthausen.

Nota: Los embarcaderos vienen bien señalizados, pero pueden pasar en algunos casos desapercibidos. Los barcos son pequeños, pero no suelen estar muy llenos. El más concurrido es el de Schlogen, ya que es el único medio para acceder al hotel.

Cogiendo el ferry hacia Mauthausen

Cogiendo el ferry hacia Mauthausen

Según la guía, desde el pueblo para ir al campo de concentración, hay dos posibles rutas, una larga que pasa por Marbach con una pendiente larga, pero menos inclinada y una más corta pero con  más pendiente. En un principio decidimos subir por la larga, pero al final, no recuerdo bien lo que paso, pero terminamos cogiendo la ruta corta. La cuesta era muy dura y una a una fuimos bajando de la bici para subirla andando, además el sol apretaba ese día. Fue corto, pero agotador. Sobre las 1030 llegamos al campo de concentración.

Campo de concentración de Mauthausen

Campo de concentración de Mauthausen

La visita  nos impresionó a las tres. Nada más entrar nos facilitaron  un radio – cassette con una cinta en español que iba explicando las diferentes  áreas; los barracones, la cámara de gas, el crematorio, los monumentos que representan a los países que sufrieron la barbarie y la cantera de granito con su impresionante “escalera de la muerte” con cerca de doscientos escalones, donde murieron muchas personas.  Por ella subían cargados con  las piedras de la cantera que pesaban cerca de 20kg.

Escaleras de la muerte

Escaleras de la muerte

Nuestra visita terminó sobre las13.30 y la verdad es que salimos con mal cuerpo… por mucho que a una le cuenten, hay que verlo y sentirlo, para que cosas así no vuelvan a suceder jamás.
Afortunadamente al salir tenemos un buen trecho cuesta abajo con lo cual no hacía falta pedalear. La sensación era de libertad, como si el aire nos estuviera liberando de esa tristeza. Seguimos pedaleando pasando por Albern y Au, un paseo muy tranquilo y agradable. Llegamos a Scheigen donde hacemos una parada técnica para refrescarnos. En la guía vimos que había una zona de baño pasado Eizendorf y pensamos que podría estar bien comer allí. Continuamos la ruta hacia Mitterkirche, cruzamos Mettensdorf y una vez pasado Eizendorf nos encontramos con el lago y con una mesa  vacía con vistas estupendas. Ninguna lo dudamos, sería el lugar ideal para comer. Fue muy agradable.

Comiendo de camino a Grein

Comiendo de camino a Grein

Cuando nos estábamos preparando para reemprender nuestro camino nos encontramos con un matrimonio joven y su hija que estaban dando un paseo en bicicleta. Tras acercarnos para que nos hicieran una foto nos pusimos a hablar con ellos y nos comentaron que eran de Grein.  Nos aconsejaron subir al  castillo, y como no tomarnos un helado cerca del centro y a orillas del Danubio.

Llegando a Grein

Llegando a Grein

Sobre las 17.30 horas llegamos a Grein, ciudad medieval.  Destaca  el teatro  Municipal que data del siglo XVIII y es el más antiguo de Austria que  se encuentra en la plaza del pueblo, justo enfrente de nuestro  hotel, el “Goldenes Kreuz”.

Centro de Grein. Hotel “Goldenes Kreuz” de color amarillo y teatro de color blanco

Centro de Grein. Hotel “Goldenes Kreuz” al fondo de color amarillo y el teatro a la izquierda de color blanco

Tras “aparcar” nuestras bicis y dejar las maletas damos un paseo y subimos al Castillo de Greinburg que ya estaba cerrado, pero nos sentamos en unos bancos para disfrutar de las impresionantes vistas.

Vistas desde el Castillo de Greinburg

Vistas desde el Castillo de Greinburg

Después bajamos y nos dirigimos a tomarnos un macro helado. La recomendación valió la pena.

Jueves, 23 de agosto: Grein-Melk (54 km)

Tras desayunar salimos de Grein a las 8.30. Retrocedimos dos kilómetros, para cruzar el Danubio a través de un puente e  ir por el margen derecho. Nuestra primera parada es Ybbs, donde decidimos dar una vuelta por el pueblo.

Centro de Ybbs

Centro de Ybbs

De  repente nos topamos con el museo de las bicicletas, y decidimos entrar.  Es curioso ver como ha evolucionado la bicicleta desde sus inicios. La chica que estaba al cargo fue muy simpática y nos invito a subir a una de las bicicletas estrellas, la Velocípedo- Rueda alta. Fue divertido.

!Un poco incómodo!

!Un poco incómodo!

La ruta de hoy es muy tranquila y decidimos ir de tirón a Melk.

Bajo el pueblo de Marbach. Arriba Basílica de Maria Taferl

Bajo el pueblo de Marbach. Arriba Basílica de Maria Taferl

Nota: Si sois valientes teneis una opción más “dura” en el margen izquierdo, ya que cerca de Marbach teneis la opción de subir a Maria Taferl, uno de los mas  importantes destinos de peregrinaje en Austria. Si optais por esta posibilidad debereis seguir desde Grein por el margen izquierdo o cruzar cuatro km antes de Ybbs. No hay ningún servicio de ferry en ese tramo.

Desde el margen derecho divisamos  la basilica, las vistas debían de ser impresionantes desde allí. La ruta escogida resultó muy tranquila pasando por zonas muy poco pobladas.

Menú infantil

Menú infantil

Antes de llegar a Melk a unos dos 2 km paramos en un sitio para comer y quedó constancia de la dificultad del idioma. La camarera no hablaba nada de inglés y desgraciadamente la carta estaba en alemán. Tras intentar aclarar el significado de lo que llevaba un plato nos lo sirvieron con un camioncito de plástico. ¡Habíamos pedido el menú infantil! y a la camarera le pareció normal. ¡Con el hambre que teniamos!, En fin, disfrutamos del momento.

Disfrutamos con el menú infantil

Disfrutamos con el menú infantil

Sobre las 16.00 llegamos al hotel Wachauerhof, céntrico y bueno. Subimos a ver la espectacular Abadia Benedictina que aunque estaba cerrada valía la pena recorrer los alrededores. Empezó a llover y nos dirigimos a la plaza del pueblo donde nos tomamos un chocolate caliente.

Abadía Benedictina de Melk

Abadía Benedictina de Melk

Viernes, 24 de agosto: Melk-Krems (45 km)

En agosto del 2008 realizamos la segunda parte de nuestra ruta del Danubio.  El año anterior habíamos realizado  la ruta de Passau-Viena y al año siguiente decidimos hacer el siguiente tramo Viena –Budapest. Una ruta que resulto ser diferente de la anterior, debido a que la infraestructura no es tan buena  en la parte húngara. Es un poco más dura, con más pendientes y con bastantes  trayectos por carretera alejándose en numerosas ocasiones del Danubio.  A diferencia del tramo Viena-Passau, esta ruta no la recomiendo hacer  con niños, a menos que estén acostumbrados a la bicicleta. Durante nuestra ruta conocimos a una familia italiana que viajaban con dos niños de 7 y 12 años y una niña de 10 años. Era la primera vez que hacían un viaje de este tipo y los niños lo llevaron muy bien, eso sí eran todo energía sobre todo el “peque” de la familia. Los veíamos casi todos los días, y nos sorprendía verlos por la noche cenando tranquilamente y en el desayuno normalmente salían antes que nosotras. ¡Era admirable!.
Esta ruta es interesante, sobre todo por las tres capitales que visitamos Viena – Bratislava-Budapest. Si se dispone de tiempo vale la pena hacer noches extras en cada una de ellas. Nosotras optamos por hacer una noche más en Bratislava y cinco en Budapest, Viena ya lo habíamos visitado el año anterior. Además los pueblos que se visitan tienen un encanto especial. Al no parar tanto durante las etapas llegábamos antes a nuestro destino lo que nos permitía disfrutar de cada uno de los lugares.

Hoy la ruta promete, ya que vamos a pasar por la región de Wachau, zona de la Baja Austria conocida por su producción de uvas y de sus excelentes vinos, como el  Riesling y el Green Veltliner. A lo largo de la ruta encontramos laderas de terrazas salpicadas de viñedos, monumentos históricos, pequeños pueblos con encanto, (el que más nos gustó Dürnstein) y como no, siempre rodeado de una belleza paisajística increíble. Por todo ello este valle esta declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Viñedos en las laderas

Viñedos en las laderas

Tras desayunar salimos de Melk a las 8.30 y cruzamos a la orilla izquierda hacia Emmersdorf a través de un puente.

Venus de Willendorf

Venus de Willendorf

A media mañana paramos en Willendorf para ver la replica gigante, de la Venus de Willendorf, símbolo de la fertilidad, la original mide 11 cm. Tras la visita continuamos por Schwallenbach y en Spitz paramos a tomar un refresco y una tarta especial que nos sugiere un simpático camarero.  Continuamos nuestra ruta hasta llegar a Webenkirchen para visitar el museo del vino (Wachau museum). El paisaje es puramente vinícola y nos llama la atención una circunferencia hecha de  ramas de pino silvestre que aparece colocada en algunas  puertas y con la inscripción de “Ausg’steckt“. Tras preguntar nos enteramos de su significado, es para indicar que es un “Heurige”, típica taberna austriaca donde se sirve vino, normalmente de cosecha propia.

“Ausg’steckt“

“Ausg’steckt“

De esta forma indican que  esta abierto, y que los visitantes son bienvenidos. En algunos de ellos, puedes encontrar músicos vieneses tocando música tradicional
Allí conocemos a Joseph que nos deleito tocando el  acordeón mientras realizábamos la visita. Al finalizar nos invitaron a ir a una sala muy animada donde había un grupo de unas cuarenta personas. Un señor muy simpático vestido con traje típico nos dio la bienvenida y nos ofreció una degustación de vinos. La gente cantaba y bebía lo pasamos francamente bien. Tras finalizar la visita decidimos buscar un sitio agradable para comer, ya que llevábamos bocadillos.

Nada mas salir del pueblo vimos a un grupo de personas saliendo de  entre la maleza, cerca del Danubio. Nos comentan que hay una pequeña playa. Decidimos comer allí. Parece ser un sitio popular. Tras bañarnos y comer nos damos  una cabezadita.

Dürstein

Dürstein

Una vez descansadas nos dirigimos a Dürnstein un pueblo precioso y encantador, que aparece como colgado de las colinas.  Destaca las ruinas de su castillo donde estuvo prisionero el rey Ricardo Corazón de León en el transcurso de su tercera cruzada. Se puede subir andando a las mismas (unos 40 minutos tranquilamente a pie), y desde aquí se puede disfrutar de las preciosas vistas del valle, siendo un bello motivo fotográfico). Nosotras no subimos, ya que era ya un poco tarde, pero si estuvimos paseando por sus callejuelas empedradas, visitando las tiendas y  admirando la arquitectura  de las casas del siglo XVI y SVII. Nos llamo la atención su iglesia azul. Hicimos una última parada en un Heuringer para disfrutar del ambiente que había.
Tras divertirnos en este  pueblo nos dirigimos a Krems, una pequeña ciudad donde termina la región de Wachau. Llegamos sobre las 19.00 horas a nuestro  hotel,  que estaba en obras y era un poco flojo, pero situado a muy pocos minutos de la ciudad y a orillas del Danubio. Tuvimos suerte ya que al parecer eran  las fiestas del pueblo y en el parque nos encontramos con una feria, chiringuitos para comer y diversas actuaciones de diversos ritmos. Lo pasamos en grande. Sin duda el día de hoy fue de los mejores.

Sábado, 25 de agosto: Krems-Tulln (63 km)

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